Diez primeros pasos para una vida más sostenible

Yo no tenía conciencia sostenible. Ni mucho menos un plan concreto para hacer mi vida más sostenible.

Todo comenzó hace cuatro años cuando empecé a preocuparme por mi alimentación. Enseguida me quedé atrapada por los ingredientes y su valor nutricional. Y como es natural lo siguiente fue empezar a interesarme por cómo venía envasada esa comida y dónde la compraba.

Fue también en la cocina donde nuestros hijos fueron conectando con las ideas de sostenibilidad y fuimos volviéndonos más conscientes del camino por recorrer.

Pero esa nueva conciencia no se quedó sólo en la nevera. Con el tiempo nos dimos cuenta de que no se trataba sólo de comer mejor. Sino de llenar nuestra vida y nuestro hogar de sentido. Y de cambiar las cosas con las que nos alejábamos de una vida más ligera y sostenible.

Estábamos todos especialmente impactados después de ver A Plastic Ocean. Así que estaba claro que le daríamos protagonismo a la reducción de residuos y sobre todo, a usar mucho menos plástico.

Algo que me ha encantado descubrir a raíz de todo esto es la especial sensibilidad de los niños para cuidar de la naturaleza. Es como si para ellos fuese obvio cambiar lo que hiciese falta, como si les costara mucho menos entender que nuestras acciones tienen un enorme impacto. Los niños son naturalmente conscientes.

A menudo, aunque yo prepare el «escenario» en casa y tome la iniciativa, es muchas veces su entusiasmo el que me ayuda a mantenerme comprometida. Y siempre me dan muy buenas ideas. Hacer este camino juntos es sin duda mucho más fácil.

Pero hay algo más que me parece muy relevante en este caso.

 

Zapatos Andrea Amoretti. Lo importante no son cuántos sino cuáles - 1
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La consistencia de las cosas que hacemos automáticamente, y con frecuencia, es enorme. Ahí es donde quería dar los primeros pasos… en cosas de todos los días

Por eso, me parece especialmente importante, en el caso de los gestos ecológicos, que los incorporemos a nuestras rutinas diarias. Esa es para mi la manera de que los cambios sean sostenibles (nunca mejor dicho) en el tiempo y mucho más profundos.

Personalmente, me parece más importante eso que «obsesionarnos» con que todo se vuelva de golpe ecológico o con que nada sea de plástico.

Hay tantas cosas que se pueden cambiar que es fácil sentirse abrumado. O pensar que lo que haces no es suficiente. Y fue ahí donde nació la idea de un plan. Que al principio no fue más que un pacto conmigo misma de «no tener prisa». Aunque ahora que ya he pasado «el punto de no retorno» tengo más prisa… pero de eso hablamos otro día 🙂

Así que nos proponemos nuevos gestos cada año y les damos tiempo para que se asienten en nuestra vida.

En este post os cuento cuales fueron nuestros primeros 10 pasos hacia una vida más sostenible. Por supuesto, la lista debe ser diferente para cada persona o familia pero puede que te de algunas ideas de cosas que son fáciles de cambiar y tienen bastante impacto medioambiental:

  1. Discos lavables para desmaquillarse
  2. Servilletas de tela
  3. Bolas para la secadora y la lavadora
  4. Nueces de jabón en la lavadora
  5. Vinagre en botella de cristal
  6. Bolsas rejilla para lavar calcetines
  7. Pajitas reutilizables
  8. Cepillos de madera
  9. Jabón en pastillas
  10. Menos procesados, menos envases

Mi amor por los cepillos ya lo conocéis y si por mi fuera los tendría todos. Este año hemos consolidado nuestros cepillos de dientes de bambú, añadido algunos más para la limpieza de los platos y las escobillas de los baños.

Dos lugares donde podéis descubrir el maravilloso mundo de los cepillos son González & González en Madrid y en Cepillos Originales también online. En Londres no os perdáis Labour & Wait que está además en mi barrio favorito 🙂

Zapatos Andrea Amoretti. Lo importante no son cuántos sino cuáles - 4
Zapatos Andrea Amoretti. Lo importante no son cuántos sino cuáles - 6

Ya has visto en la lista que hay muchas bolas en juego 🙂 Todas son para el cuarto de la lavadora y son la atracción de nuestras visitas y amigos cuando vienen a casa y me ven usarlas.

¡Te cuento un poco más!

Uno de los electrodomésticos que más consume es la secadora. Viviendo en Inglaterra y con el espacio que tengo disponible no me puedo plantear no usarla, pero he añadido al tambor unas bolas de lana que ayudan a que se seque mejor y más rápido. Incluso pueden usarse para darle olor a la ropa añadiendo unas gotas de algún aceite esencial que te guste. Yo sólo lo hago cuando seco sabanas o toallas.

Las otras son para la lavadora y ayudan también a que la ropa se mueva más y se lave mejor. Estas ya las conocía pero no las había usado hasta ahora. ¡Me están gustando las dos!

Y para completar el trio de «mejoras en el lavado» hemos empezado a usar algo que me alucinó cuando lo descubrí que son las nueces de jabón. Las usamos para todas las coladas menos para las que tienen alguna ropa especialmente sucia. Con esas seguimos usando nuestro jabón ecológico o el jabón de marsella en virutas. En la mano tienen como olor a árbol y en la ropa no dejan olor a nada. Me están gustando mucho más de lo que creía.

Hace ya tiempo que cambiamos el suavizante por vinagre pero ahora lo compramos en botella de cristal, que a menudo reutilizo para otras cosas. Y en la línea de menos botellas de plástico hemos cambiado el jabón de lavar los platos y el gel de la ducha por pastillas de jabón.

Con el champú sólido tengo una historia de intentos frustados. He probado varios y ahora estoy dándole una oportunidad a las cajas metálicas de Lush para los champús sólidos cuando viajo y voy al gimnasio.

Con los discos para desmaquillar lavables me he llevado una sorpresa. Estaba convencida de que no me iban a gustar porque no se lavarían bien pero quedan como nuevas. Voy guardando las usadas en la bolsa de rejilla en la que vienen. Cuando tengo unas cuantas las lavo y las seco dentro de la misma bolsa. Es verdad que yo me maquillo poco y que apenas me pinto los ojos.

Usábamos servilletas de papel a diario. Las hemos cambiado por servilletas de tela que ya tenía pero no usaba. Las mejores son las que tienen estampados más «sufridos» mejor que las lisas. Pero el cambio está hecho. Y cuando los veo buscando su servilletero en el cajón o doblando la suya al terminar de comer no puedo evitar acordarme de la casa de mis padres 🙂

Hay tantas cosas que se pueden cambiar que es fácil sentirse abrumado, y por eso me pareció importante hacer un plan lleno de pequeños pasos y cambios

Ir al supermercado es sinónimo de que se multipliquen los envases. Sobre todo los plásticos que se van directos a la basura. Compramos todo lo que podemos en cantidades grandes y en eso me ayuda mucho Amazon. Me gustaría hacerlo a granel pero aquí no he encontrado nada a una distancia razonable. Hacemos cada vez más cosas en casa y consumimos menos procesados. Todo junto significa, además de mejoras enormes en la calidad de nuestra alimentación, muchos menos envases.

A mi me inspira mucho la manera de contar y de hacer de Mariana Matija y su blog sobre sostenibilidad.Y tal vez te guste la reflexión sobre lo que creo que es sostenible que compartí hace poco en esta foto de Instagram.

Feliz camino hacia una vida más sostenible,

 

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4 comentarios

  1. Me ha encantado porque ya estoy ahí, aprendiendo, reciclando desde hace 20 años y comprando comida real, pero seguir con los objetos de casa e higiene poco a poco , me parece el siguiente objetivo… muchas gracias!!!!

  2. Hola Andrea es un auténtico placer leerte soy muy fiel a tus consejos y me inspiras mucho, gracias por compartir contenidos tan interesantes.Un fuerte abrazo desde Bilbao

    1. Muchas gracias por tu comentario Raquel y que alegría leer que te gusta lo que encuentras… la verdad es que crear contenido me apasiona. Y compartirlo también 🙂

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