Todo lo que no sabías sobre el algodón, y deberías saber

Seguro que, si te preguntamos sobre cuál crees que es el tejido más natural y sostenible, lo primero que te viene a la mente es el algodón. O al menos, así nos ocurrió a nosotras cuando empezamos a dar los primeros pasitos hacia una vida un poco más sostenible. 

El algodón es la fibra natural más empleada a nivel mundial, viene de una planta y los seres humanos llevamos vistiéndonos con ella desde hace cientos de años…así que tiene sentido que sea una buena opción, ¿verdad?

Con las ganas de aprender y profundizar en el maravilloso mundo de la moda sostenible, nos pusimos manos a la obra para investigar sobre los tejidos más responsables, tanto en el plano social como ecológico. Y cual fue nuestra sorpresa al ver que nuestro concepto de “el algodón es siempre mejor porque es un tejido natural” no era tan acertado como pensábamos…o al menos, requiere de algunas puntualizaciones. 

Lo dicho, fue ponernos manos a la obra y ver como nuestra visión positiva sobre el algodón era más inocencia que otra cosa

Descubrimos que para fabricar una camiseta de algodón se emplea una media de 2.500 litros de agua. Y de los vaqueros, que consumen casi 5 veces esta cifra, ya ni hablamos. 

Descubrimos que la algodonera es una de las industrias que utiliza más productos que contaminan y destruyen el medio ambiente, como los blanqueantes y los tintes sintéticos.  

Descubrimos que, según la OMS, cada año fallecen más de 28.000 agricultores en los campos de cultivo de algodón a causa de la alta toxicidad de algunos de los productos utilizados.

Tras leer estas estadísticas (y estremecernos, para qué negarlo) nos quedó claro que detrás de una simple tela de algodón convencional hay todo un proceso altamente contaminante y perjudicial para todos: para el medio ambiente, para los productores del algodón y para los consumidores finales.

Nuestra intención no es sembrar el caos ni muchísimo menos hacerte sentir mal. Pero, para tomar decisiones conscientes que nos acerquen a un estilo de vida más sostenible y ligero, hay que abrir los ojos y entender lo que se esconde en la trastienda del mundo de la moda.

La buena noticia es que no todo está perdido, pues el algodón sostenible existe y tiene aspectos muy positivos. ¡Vamos a descubrirlos juntas!

El algodón convencional o “natural”

¿Sabías que, aunque el cultivo del algodón sólo ocupa el 2,4 % de la superficie cultivable mundial, consume el 16% de los insecticidas? Sí, ¡incluso aunque ponga “natural” en su etiqueta!

Y es que el impacto ambiental del algodón cultivado con métodos convencionales es enorme, y empieza desde el mismo momento del cultivo de la planta

En estos cultivos intensivos se utilizan grandes cantidades de pesticidas y abonos químicos que contaminan los suelos y el agua, por no hablar de lo perjudicial que es para los agricultores que lo cultivan para nosotros. 

Esto, unido a que desgraciadamente el algodón se cultiva sobre todo en países pobres o en vías de desarrollo donde apenas existe regulación, hace que vestir prendas de algodón sin conocer su origen sea una opción no demasiado responsable.

Pero no solo estos países notan los efectos nocivos del algodón convencional: Estados Unidos es el segundo productor mundial y en Europa también se cultiva en países como Turquía y Grecia. En España, Andalucía se lleva la palma. El algodón se cultiva en las Marismas del Guadalquivir, muy próximas al coto de Doñana, y los productos químicos que se emplean tienen un impacto perjudicial en la fauna y la flora de la zona.

Vistos estos datos, está claro que el inocente término “algodón natural” no nos va a despistar nunca más. 

El algodón transgénico

A principios de los años 90 la industria algodonera sufrió un colapso ocasionado por el bajo precio al que se vendía esta materia prima, unido a la falta de agua y a que cada vez era más complicado combatir las plagas que asediaban a esta delicada planta.

Por eso, entre otras medidas, en 1995 se iniciaron las pruebas experimentales para sembrar algodón genéticamente modificado. Se buscaba mejorar el rendimiento de las plantaciones y que las plantas fueran más resistentes a algunas plagas y a los herbicidas, que cada vez tenían que ser más agresivos para cumplir su función. 

Sin embargo, con los años empezaron a aparecer estudios que demuestran que los cultivos de algodón transgénico no tienen un rendimiento mayor que los del algodón convencional, con lo que una de las promesas de las compañías que desarrollan variedades genéticamente modificadas se ha ido desmontando.

Parece que tampoco reducen la cantidad de pesticidas necesarios para su cultivo. De hecho, incluso puede llegar a ser al revés: hay casos en los que su uso se dispara, provocando otros problemas.

En resumen, el algodón transgénico es un tema delicado y cuyas consecuencias aún no están del todo claras porque su cultivo es muy reciente, pero desde luego no parece una buena alternativa si queremos caminar hacia una vida más consciente y sostenible. 

Y como no nos gusta dar puntada sin hilo (nunca mejor dicho), ¡vamos con las alternativas!

El algodón orgánico y el algodón ecológico

Para hacer frente a estas terribles consecuencias ambientales y en la salud, han ido surgiendo movimientos de consumidores y agricultores que quieren volver a la agricultura tradicional y así evitar las semillas, pesticidas y plaguicidas químicos

Es así como nació el algodón cultivado con criterios sostenibles, cuyos beneficios son maravillosos:

  • Para el medio ambiente, porque no se contamina la tierra ni el agua subterránea .
  • Para los productores, que evitan la inhalación y contacto con los tóxicos, y con ello todos los problemas para la salud que acarrean. 
  • Para los consumidores, porque al final las prendas que nos ponemos están en contacto con nuestra piel. Al escoger algodón ecológico para vestirnos, nos alejamos de todas las sustancias químicas tóxicas que abundan en el algodón convencional.
  • Para el producto final: las fibras de algodón orgánico son de mejor calidad, y los tejidos creados a partir de ellas son más uniformes y gustosos. 

Esto suena genial pero, ¿cómo identificar los algodones más sostenibles?

 

En principio es muy sencillo:

No se utilizan pesticidas, insecticidas, ni fertilizantes químicos en su cultivo.
– Se favorecen y respetan los ciclos naturales de la tierra.
– No se emplean sustancias tóxicas en los procesos de hilado y producción.
– También se suele cuidar la salud y el bienestar de los trabajadores, ofreciéndoles un sueldo digno y unas condiciones de trabajo aceptables. 

Pero en este campo se puede afinar aún más y diferenciar entre algodón ecológico y algodón orgánico:

  • El algodón orgánico es aquel algodón en cuya cosecha y fabricación no se han utilizado determinados químicos perjudiciales, sustituyéndolos por alternativas mejores, como los abonos naturales.
  • El algodón ecológico, en cambio, es la certificación que nos confirma que el proceso de fabricación de ese algodón ha sido más respetuoso con el medio ambiente.  

Irene Fariñas, profesora de tejidos y creadora de la aplicación Textilae, explica la diferencia entre uno y otro de forma genial en este vídeo.

Sí, es posible que el rendimiento de los cultivos orgánicos y ecológicos no sea tan elevado, pero este tipo de agricultura permite un cultivo sostenible en el tiempo, que no degrada el medio ambiente ni pone en peligro la salud de las personas.

Y si estás leyéndonos, seguro que estás de acuerdo en que siempre es mejor apostar por la ligereza y la sostenibilidad, ¡menos es más siempre!

Lo bueno es que, para ayudarnos a detectar el “buen algodón” y ofrecer garantías a los consumidores, cada vez están surgiendo más sellos, organismos y recursos.

Vamos a contarte algunas de nuestra maneras favoritas de detectar la calidad y sostenibilidad del algodón

Fíjate en los sellos y certificaciones 

Existen varios organismos de certificación que inspeccionan los campos destinados al cultivo sostenible.

Por ejemplo, la certificación GOTS (Global Organic Textile Standard) es la principal norma para la certificación textil ecológica en todo el mundo, y por tanto es una buena garantía de que las prendas que vas a comprar tienen un origen sostenible. 

En España el organismo oficial encargado de esta tarea es el CRAE (Consejo Regulador de Agricultura Ecológica), que tiene un organismo equivalente en cada Comunidad Autónoma. 

Vigila la huella hídrica

El concepto de huella hídrica, creado por el profesor de universidad Arjen Hoekstra, ha servido para empezar a desvelar el derroche de agua derivado del actual modelo de producción y consumo.

Explicado de una forma muy sencilla, la huella hídrica es el agua virtual necesaria para elaborar un producto,  tanto de forma directa como indirecta. Y, como te comentábamos al principio del artículo, en el caso del algodón convencional es muy elevada, con el impacto medioambiental y económico que esto supone. 

Por eso, cada vez están surgiendo más organismos que están ayudando tanto a empresas como a consumidores a ser conscientes de nuestra huella hídrica y de todo el agua que consumimos sin saberlo. En España un buen ejemplo es EsAgua, una red pionera de empresas y entidades comprometidas con la reducción de su huella hídrica. 

Esta entidad está promovida por la Water Footprint Network, que tiene incluso una calculadora para estimar tu huella hídrica personal. Pruébala, ¡te sorprenderás!

Apuesta por marcas transparentes 

¡Esta es siempre nuestra recomendación! Cuando una marca indica la procedencia de sus textiles y muestra transparencia con sus procesos de fabricación, gana muchos puntos inmediatamente. 

Un buen ejemplo es la marca Organics Basics, que tiene un apartado en su web en el que explican de manera transparente todos los tejidos que utilizan, de dónde viene cada uno y sus ventajas. 

Hay otras marcas textiles, como la española ECOALF que van más allá y ponen en marcha sus propias iniciativas. Esta empresa sostenible creó la Ecoalf Foundation, que es una entidad sin ánimo de lucro que se dedica a limpiar los océanos de basura y a concienciar sobre cómo vamos a dejar el planeta a las futuras generaciones. 

Tras tanta información nos encantaría que, si tienes que quedarte con una cosa, sea con esta:

las pequeñas decisiones construyen el camino, y si queremos dejar a nuestros hijos un mundo donde se respete a las personas y al medio ambiente, nunca es tarde para abrir los ojos y empezar a andar. Esperamos que este artículo te ayude a dar el primer pasito. 

 

¿Te ha interesado este artículo? Entonces seguro que te gusta nuestro nuevo proyecto #laetiquetaqueimporta que lanzamos en Enero 2020 sólo para nuestras suscriptoras. Doce descargables, uno cada mes, llenos de contenido para aprender juntas a comprar mejor, a distinguir tejidos, a reutilizar y cuidar mejor nuestra ropa. Para dejar de fijarnos en la etiqueta del precio o de la talla y empezar a fijarnos en la etiqueta que importa 🙂 Puedes apuntarte a nuestra News aquí.

 

¿Tu que opinas?

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8 comentarios

  1. Un post muy interesante.
    Nunca me había planteado lo que explicáis, que inocentes hemos sido con el algodón. A partir de ahora lo voy a mirar con otros ojos, y remirar las etiquetas.

    1. Mucho, nos ha pasado a todos! Por eso me parecía muy relevante dedicarle un post en condiciones… qué bien que lo hayas leído y te haya servido! Un abrazo y seguimos 🙂

  2. Muy interesante Andrea, yo hace mucho tiempo ya leí algo relacionado con el algodón del consumo de agua y colorantes etc…. Vamos el daño que se hace al planeta…
    Estaré encantada de recibir vuestra news y aprender a ver las etiquetas con otros ojos.
    GRACIAS.

    1. Estamos trabajando mucho en equipo en este contenido y estoy emocionada! Creo que te gustará mucho, mucho… seguimos 🙂

  3. Me encantó leerlo, es el post que andaba buscando, la informacion clara y bien explicada que nunca encontré. Buenísimo Andrea. Muchísimas gracias!! 😘

  4. Gracias Andrea. La información es poder. Nunca hay tiempo para ver lo que viene detrás de una etiqueta. Gracias por hacerlo posible.

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