La señora cucharita y la tristeza

La Señora Cucharita es la protagonista de un libro que leía cuando era pequeña y que ahora leo a mis hijos.

¡Estoy aquí, envuelta en el papel! – contestó la mujer-. No tengas miedo. De vez en cuando me hago tan pequeña como una cuchara de té, sin poder evitarlo. Mira, y si ahora quieres que pasemos un buen rato, méteme dentro de tu cartera, cuélgatela de la espalda, toma el ramo de flores y vayamos juntas a la escuela. ¡Anda, no pierdas tiempo!

Un día que no recuerdo debí de usar a la buena de la Señora Cucharita de ejemplo para animar a una amiga y ahora cada vez que pasa por horas bajas me dice «estoy cucharita».

 

Se lo he leído muchas veces a mis hijas pero esta vez fui a cogerlo en la estantería para mí porque me sentía «cucharita». Quizás no siempre estemos del mismo “tamaño”. Y la cuestión es que no debería importar.

Analizando a la Señora Cucharita lo que más me sorprende es que no se asusta por volverse, de repente y sin previo aviso, tan pequeña como una cucharilla de té. Sigue con sus aventuras como puede desde su nueva medida. No se toma su pequeñez demasiado en serio porque sabe que pasará. Y que ese cambio de perspectiva le devolverá muchas cosas a cambio.

Andrea Amoretti. Libro 3

Y no tiene prisa por volver a su tamaño, ninguna prisa. Sólo busca maneras de poder seguir haciendo cosas en su versión diminuta. Y para mí, esa es una imagen preciosa de cómo hay que darle espacio y tiempo a la tristeza. Que también existe por algo, aunque esté tan mal vista. O escondida debería decir.

Las horas bajas son necesarias y yo me he convencido de ello. Me he obligado a parar hasta ser capaz de disfrutarlas. Sí, sí disfrutarlas. Claro que prefiero estar contenta, pero estar triste es bueno también. Tan importante es reír como llorar.

Pretendemos que los bajones pasen rápido y que los buenos momentos duren todo el rato. ¿Quién nos ha metido esa idea en la cabeza? La vida es realmente todo lo contrario. Momentos difíciles que no pasan rápido pero que están llenos de belleza. Y otros buenos que lo son porque son cortos e intensos. Dice Inma Monsó en Un hombre de palabra: «no hace falta apurar el dolor en dos días». Y pienso que, en realidad, no hace falta apurar nada en dos días.

He aprendido a mirar mis momentos de tristeza con cariño, al tiempo que no les doy demasiada importancia, ni dejo que me paralicen por completo. Pero tampoco intento que pasen rápido. Porque he descubierto que disfrutar de la tristeza es la mejor manera de volver a estar contento.

«Piensa siempre que hay que insistir en la felicidad», dice uno de los personajes de Maxim Huerta en una de esas novelas que siempre terminan atrapándome.

Y es entonces cuando pienso que también insistes en ser feliz con tu tristeza.

¿Y tú cómo te llevas con tus momentos de tristeza? ¿Por qué crees que está tan mal vista? ¿Crees que deberíamos hablar de ella con más naturalidad?

¿Tu que opinas?

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28 comentarios

  1. Creo que tanto optimismo y tanto Pinterest nos están confundiendo. La vida real es otra cosas y tiene de todo. A veces parece que uno tiene que estar contento por obligación, ser feliz siempre… La tristeza forja nuestra personalidad y alimenta nuestra vida del mismo modo que lo hace la alegría aunque esté denostada. Demósles a cada una de ellas su lugar y su tiempo!!

  2. He aprendido tanto de la tristeza, pero tanto… fue duro, muy duro, pero me ha hecho ser mejor persona, me ha hecho crecer en mi interior e estar orgullosa de mi misma.

    Lo que realmente me parece» triste» es que nadie hable de ella, que la escondan, que se avergüencen… para mi la tristeza tiene mucha belleza y es enriquecedora.

    1. Qué bonito leerte hablar de ella así… y estoy contigo! Ojalá hablemos más de ella que también se merece su sitio y no dárselo nos aprieta por dentro1 Besos 🙂

  3. ¡Claro que me ha inspirado!!!Y si que intento que los momentos de tristeza pasen rápido. Después de leerte, creo que pueden ser esas sombras que dan luces a la vida, porque te hacen reflexionar en lo hecho, en lo vivido, en lo dicho… Voy a cambiar el enfoque y mirar la tristeza de frente, si, incluso descubrir su belleza. A mi la tristeza me asusta, me parece imperfecta,, si claro ’triste’ ciertamente…pero voy a mirarla desde otros lados; será un recorrido y si consigo algo ¡te lo cuento!¡Vas a conseguir una panda enorme de mujeres felices!

    1. La belleza de la tristeza… no se puede decir mejor! No dejes de contarme y lo de la panda me gusta por panda y por felices 🙂

  4. La verdad es que desde que me permito el tiempo necesario para lamerme las heridas… me siento mucho más en paz. A veces de repente ocurre algo que trae consigo una tormenta… pero solo queda esperarr… también la lluvia es bonita (y necesaria) pues limpia.
    Andrea, voy a buscar esos libros de la Señora Cucharita a ver si existen. ☺️

    1. Y yo tengo hasta la sensación de que se pasa más rápido cuando les damos permiso… Acabo de ver que todavia se venden esos libros… yuuujuuu 🙂 Un besazo!!

  5. Está muy mal vista,y nunca nos han enseñado en como gestionarla solamente nos han educado a que es una etapa dea que se pasará y cuanto más tarde em pasar significa implica que eres más débil. Creo q se debería hablar más de ella,no es una etapa feliz pero creo q es parte de lo que somos.
    ¡Unha aperta!

  6. Hola Andrea:
    No conocía este libro me ha parecido muy ilustrativo para referirnos a situaciones de la vida.
    «Sentirte cucharita» por favor, me ha encantado. Hagamos un hashtag y hablemos de ese sentimiento.
    Hablar de la tristeza desde la alegría y la confianza de que nos ofrecerá sus frutos en su momento, sin prisas con calma.
    Soy partidaria de la permitirnos estar tristes pero siendo conscientes de que tarde o temprano pasará y le veremos todo lo positivo que nos ha traído.
    Compartirlo es positivo y necesario por eso me parece buena idea de hablar sobre ello.
    Gracias por compartir.
    Asun

  7. En mi caso no podía parar de llorar, sentirla de verdad por primera vez es muy duro pero a mí me hizo conocer otra parte de mí misma y de la vida. Me hubiera gustado tener a alguien con quién hablar de ella pero no pudo ser, creo que me hubiera venido bien. Aprendí lo importante que es la actitud ante las cosas que te pasan. Cambia el resultado según la actitud que tomes y también aprendí a relativizar las cosas. Mi tristeza es parte de mi vida y he aprendido a no ir en contra de ella, solo dejarla fluir pero sin dejarla que me destruya! Gracias Andrea! Besos

  8. A mi siempre me fascino sumergirme en la tristeza y la melancolia,creo que es una forma de autoconocimiento muy grande(eres tu misma en esencia pura), eso si, hay que estar lo justo, para sentirlo,pasarlo y volver a estar alegre.

  9. Totalmente de acuerdo!! Sin oscuridad no hay luz. Para mi el gran descubrimiento de la gestión emocional es la aceptación, que no resignación; estoy triste igual que otro día estoy contenta o enfadada. Y reconocer a tu yo triste te reconcilia contigo mismo porque esa ofuscación con la eterna felicidad es una constante fuente de malestar y frustración. Y como dice el cuento ‘esto también pasará’. Gracias por compartir como compartes, es inevitable subirse a tu estela y disfrutar a pecho descubierto. Bs.

    1. «Reconocer a tu yo triste te reconcilia contigo mismo»… wow! Gracias a ti por acompañarme tan bonito! Y a pecho descubierto 🙂

  10. Creo que a nadie le gusta hablar de la tristeza porque requiere un esfuerzo, no es fácil como la alegría.

  11. Quizá no estamos acostumbrados a lidiar con tantas emociones, nos enseñan a vivir felices pero creo firmemente que emociones como la tristeza, la frustración son necesarias para conocernos, disfrutarnos tal cual somos y sobretodo querernos, aceptarnos para poder ir tras la mejor versión de nosotras mismas. He aprendido a lidiar con la tristeza sin juzgarme, siendo amorosa, compasiva y escuchando mi corazón, mi alma y teniendo momentos a solas conmigo, bien sea para reflexionar, para llorar o simplemente para escuchar mi respiración; qué si son necesarios estos bajones? Claro que lo son, nos enseñan y nos muestran un poco más de nuestra propia esencia. Te abrazo desde mi Colombia, te acompaño en esta travesía llena de emociones mi querida Andrea

  12. » Estoy cucharita», ¡Qué metáfora más bonita y fácil de entender! Me parece estupenda para que los niños comprendan la importancia de reconocer la tristeza y hablar de ella.
    La clasificación de las emociones en positivas o negativas nos ha hecho mucho daño. Nadie quiere hablar de las mal llamadas negativas. Todas son útiles y necesarias por eso a mí me gusta decir que hay emociones agradables y desagradables.
    Y todas las emociones necesitan sus tiempos y espcaios. Desde luego, no hace falta apurar nada en dos días como comentas.
    Muy inspirador. Muchas gracias Andrea.

    1. Totalmente de acuerdo… es ponerles valor de buenas o malas lo que nos ha hecho «incapaces» para la tristeza. Me encanta! Y justo salió hace unas semanas durante uno de los Camps de Esencial… Nos cuesta lidiar con nuestras emociones muchas veces porque las juzgamos. Me ha ayudado mucho ese matiz. Gracias a ti también!!

  13. Si, la tristeza debe existir, y que los que estén a tu alrededor lo noten. También es cierto, que casi siempre necesito que pase rápido, pero tarda en marchar. Pero cuando llega la noche y me quedo dormida, al día siguiente, ya no me siento tan triste.

  14. Hola tristeza! acomódate! quieres un té? con limón o nube de leche? Cuando quieras vete, tomate tu tiempo. no pienso luchar contigo, sé que si no te cuestiono ni me dejo enredar por ti, tal como vienes te irás. bssss y hasta la próxima

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