Low cost: Tonto el que no compre

Somos capaces de cambiar muchas cosas, cada día estoy más convencida de ello. Todo depende de no mirar hacia otro lado y de ser más conscientes para encontrar la manera. Muchas cosas cambian cuando te “das cuenta”.

Creo que nuestra manera de comprar esconde maneras muy infelices de relacionarnos con lo que tenemos. Cada día me parece más claro que hay una relación directa entre ropa low cost y el consumo en grandes cantidades que invade nuestra vida en general y nuestro armario en particular.

No niego algunas de sus bondades, como la accesibilidad y la democratización, pero creo que ya va siendo hora de hablar también de algunos de los efectos secundarios del low cost en nuestra manera de comprar y en nuestro estilo.

1. Compramos mucha más ropa de la que necesitamos

Por el mero hecho de que es más asequible creemos que lo necesitamos. Como podemos acceder a ella queremos tenerla. Nos han enseñado a tener, que no es necesariamente lo mismo que enseñarnos a ser. Y para vestirse bien hace falta sobre todo lo segundo.

2. Compramos siempre en el mismo sitio

Como si nos hubiéramos caído en un agujero negro del que no pudiéramos salir. Con frecuencia me encuentro con “problemas de estilo” que se resolverían cambiando de marcas, buscando en otros sitios, saliendo de las “low cost de siempre”, descubriendo nuevos proyectos o comprando en otros países.

3. Compramos más por el precio que por la ropa

Hemos perdido el valor del valor, valga la redundancia. Vemos la prenda con otros ojos sólo porque de ella cuelgue una etiqueta con una cifra que creemos baja. Nos da igual si nos hace falta, si nos queda bien, si es de buena calidad, si de verdad nos gusta, si la vamos a usar, cuánto va a durar y muchísimo menos cómo y por quién ha sido confeccionada. Es barata, tiene que ser nuestra.

El consumo ha triunfado en nuestra vida porque nos ha hecho creer que cuanto más tengamos mejor nos vestiremos, mejores seremos y más felices podremos llegar a ser. Y esa es una mentira enorme que nos hemos creído en más o menos medida todos. ¿Te parece que exagero? Y si te preguntara estas cosas…

Andrea Amoretti. Saber comprar
Andrea Amoretti. Pantalones

¿Podrías pasar más de un mes sin comprar? ¿Y dos o más? ¿Miras las etiquetas interiores de la ropa que compras? ¿Te hace feliz comprar por un precio “cuanto más bajo mejor”? ¿Cuántas veces has comprado el mismo tipo de prenda? ¿Cuánto dura la ropa que te compras en tu armario? ¿Te has parado a pensar que detrás de la ropa que compramos hay personas? ¿Practicas el mirar pero no comprar?

Por desgracia creo que nos va a faltar siempre información suficiente para poder hacer compras 100% responsables y tampoco creo en posturas radicales como consumidores. Pero sí en el poder de ser más conscientes y en despertarnos.

Y entonces cambiar lo que creamos que podemos cambiar.

El problema del low cost es justamente que nos hemos vuelto inconscientes. Rota la barrera del precio hemos perdido el sentido del valor, de la espera, de la duración. Y también hemos desconectado esa manera de comprar del estilo verdadero, y de la felicidad.

Y en realidad, también de un mundo mejor, aunque aún no hayamos caído en la cuenta.

¿Y tú qué piensas de nuestra manera de comprar? ¿Crees que estamos obsesionados con tener? ¿Qué piensas de las marcas low cost?

¿Tu que opinas?

¿Este talk te ha inspirado? Déjame un comentario y cuéntanos tu opinión.

10 talks aquí y ahora

  1. Muy buena reflexión! Creo que tu enfoque es muy innovador porque el tema de la fabricación ya está muy manido y tiene más de una y dos lecturas pero reflexionar sobre como el low cost afecta a nuestra manera de vestir me ha parecido brillante!!

    1. Gracias Ana!! Es verdad que en esto pensamos menos… pero estoy convencida de que cada vez lo haremos mas. Un beso grande!

  2. Cuánta verdad! Hace mucho que no voy de compras. Hubo una época en la que compraba ropa de calidad, y la cuál a dia de hoy sigo llevándola adaptada al momento. Es cierto que cuando entras en esas tiendas, pareciera que algo te arrastrara para cubrir neceisdades que no tienes.
    Seguiremos reflexionando. Y yo seguiré buscando la manera de verdaderamente satisfacer mi look. Gracias Andrea

  3. Interesante! Aunque no creo que tengamos que evitar toda la ropa barata. Por ejemplo, creo que es muy buena costumbre intentar comprar ropa de segunda mano. Hablo de compras necesarias, de prendas que realmente cubran una necesidad, no de comprar por comprar, pero realmente comprando de segunda mano se puede encontrar ropa muy bonita y de muy buena calidad, sin ser el precio necesariamente caro. Además, como ya ha sido lavada varias veces, ya no tiene tantos químicos impregnados en el tejido, así que es mejor para la salud.

    1. Que interesante eso que dices sobre la ropa de segunda mano. Desde luego es una muy buena opción mucho más extendida en otros países. Y no, no es sólo un tema de precio pero a menudo es bueno sorprenderse por un precio taan bajo en vez de lanzarlos al “tengo que comprarlo porque es muuy barato”. Yo creo que decimos lo mismo al final 🙂 Gracias por tu comentario!

  4. Qué bonita reflexión. Es cierto que poder picotear de muchos estilos a un precio barato nos hace no encontrar el nuestro, porque no existe la necesidad de definirse. A la larga, no obstante, es lo q produce tener armarios llenos pero sin nada que ponerse.
    Yo llevo meses sin comprar nada. Me he dado cuenta de que es un vicio como el fumar. Se hace por costumbre: después del trabajo, me meto a una tienda y compro algo. Una vez que “lo dejas”, ya no tienes ganas de volver. Ese tiempo se disfruta mucho más con un café con amigos o familia o leyendo un libro tranquilamente en casa.
    Curiosamente, en este tiempo, me cuesta mucho menos vestirme.

    1. Muchas veces digo que tener estilo es elegir…y tu historia lo demuestra muy bien!! Sin caer en la falta de ilusión pero desde luego que el exceso de opciones nos aturde más de lo que creemos. Feliz café después de trabajar 🙂

  5. La inconsciencia como problema del low cost. Me gusta tu enfoque. Y lo comparto. Hace mucho que no compramos por necesidad, compramos por capricho. Y nos justificamos diciendo que “sólo” nos ha costado x€. Y mientras nuestros armarios se llenan de ropa, que en la mayoría de casos apenas llevamos. Es igual que duren mucho o poco. Porque siempre nos acabamos poniendo las mismas prendas, nuestras favoritas, las que realmente nos gustan y son parte de nuestro estilo (o las que más cómodas nos sentimos… que también eso vale).

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar