Síntomas y soluciones para las crisis de estilo

Transformarse es más que cambiar. Es arriesgarse, probar cosas nuevas, jugar y sumar cambio al cambio. Y como por arte de magia vuelves a aparecer de nuevo. Sorprendentemente eres más tú cuando te transformas.

Y es que nuestra esencia es tan esencial que ni los cambios pueden con ella. Sólo tenemos que dejarla evolucionar, encontrar su nuevo sitio, darle la opción de comunicarse de nuevas maneras.

En mi última crisis de estilo decidí empezar por los pies y comprarme unos zapatos «raros» totalmente diferentes a todo lo que había usado antes. Y hasta varios habitantes de esta isla curiosa en la que vivo me sorprendieron con un: by the way I love your shoes. Regalándome una versión muy british de mi querida pista de “empieza por los zapatos”.

Los síntomas de una crisis de estilo son como los de una enfermedad muy común y seguro que te suenan.

¿Quieres saber cuáles son?

  • Empiezas a repetir insistentemente las mismas prendas y terminas por encontrar un «uniforme» dentro de tu armario, que por supuesto, te pones sin descanso.
  • Te cuesta vestirte por las mañanas y te cambias de ropa varias veces si tienes una ocasión especial.
  • A pesar de que tu armario está lleno crees con convicción que no tienes nada que ponerme.
  • Haces mezclas horribles, muy horribles. Tanto como para sentirte disfrazada. Tus intentos de conseguir mezclas originales terminan en auténticos desastres.
  • Empieza a acumularse ropa en la silla de tu habitación. Se mezclan la ropa descartada, la usada, la arrugada y la castigada en un montón que no deja lugar a dudas: tienes una crisis de estilo de libro.

Pero lo peor de una crisis de estilo es cómo la percibimos más que la crisis en sí. Cuando el estilo entra en crisis es porque lo de antes nos ha dejado de servir, pero nos sentimos perdidas para buscar algo nuevo.

Y empezamos a hacer cosas raras y a pensar en negativo. Como con casi todo en la vida, con el estilo o vas hacia delante o vas hacia atrás. Es una inercia entre tú y tu ropa. Cuando es negativa cada vez es más negativa. Cuando es positiva cada vez lo es más.

Andrea Amoretti. Crisis estilo. Flores
Andrea Amoretti. Crisis de estilo. Zapatos

Darle la vuelta a una crisis de estilo no es tan difícil.

Primero vamos a recordar una de nuestras ideas sobre estilo más básicas. Y es que los tres puntos más importantes de una imagen son: cabeza, pies y manos. Concentrarse en eso nos permite bajar la crisis a una dimensión solucionable y concreta. ¿Por cuál de los tres puntos te apetece empezar?

Ahora es el momento de preguntarse si quieres que tu crisis de estilo te sirva para avanzar. Si la respuesta es sí prepárate para dejar que cambien cosas. Es justo en lo nuevo donde está la solución. Y con ello sumergirse en uno de los juegos más divertidos: la transformación.

Transformarse es más que cambiar. Es arriesgarse, probar cosas nuevas, jugar y sumar cambio al cambio. Y como por arte de magia vuelves a aparecer de nuevo. Sorprendentemente eres más tú cuando te transformas.

Y es que nuestra esencia es tan esencial que ni los cambios pueden con ella. Sólo tenemos que dejarla evolucionar, encontrar su nuevo sitio, darle la opción de comunicarse de nuevas maneras.

En mi última crisis de estilo decidí empezar por los pies y comprarme unos zapatos «raros» totalmente diferentes a todo lo que había usado antes. Y hasta varios habitantes de esta isla curiosa en la que vivo me sorprendieron con un: by the way I love your shoes. Regalándome una versión muy british de mi querida pista de “empieza por los zapatos”.

Y es gracioso que lo hicieran en mitad de una crisis de estilo en mis primeras semanas de adaptación a su país. Y aún lo es más porque mis zapatos son casi siempre de marcas españolas.

¿Cómo le das la vuelta a tus crisis de estilo?
¿Recuerdas qué te ha ayudado con la última?

¿Tu que opinas?

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9 comentarios

  1. Yo tenía crisis de estilo con frecuencia, especialmente cuando ya llevaba dos meses de temporada, pero desde que me visto con armarios cápsulas han desaparecido. Y con ellas las mañanas interminables frente al espejo. Todo lo que tengo en el armario esta elegido a conciencia. Y todo, o casi, me gusta y me sienta bien. ¿Qué más se puede pedir? Besos desde Alicante!

  2. Leyendo este post, me doy cuenta que tras dar a luz x segunda vez y perder mi figura he sufrido una crisis de estilo, que he solucionado empezando x la cabeza, y es q hasta ahora no me había atrevido con los gorros y ahora me parece un must para dar subidon a un look cómodo xa trotar y amamantar pero divertidi

  3. Yo he tenido varias crisis de estilo, no sé como se han solucionado, la verdad.
    Lo que sí que sé es que cuando estoy bien, centrada, empedrada…no tengo crisis de estilo. O quizás sea al revés, sentir que mi estilo me representa, me empiedra…quien sabe.

  4. Le doy la vuelta pensando más en mí, en cómo estoy; a veces diciéndome yo no soy esa…porque además me visto aburrida y yo suelo arriesgar casi siempre, es mi personalidad así. La última vez salí de la crisis : cambiando de tiendas en las que buscar algo distinto y luego hacerme más caso a mi y un poco a los que me quieren, Y salí, creí que estaba perdiendo “ mi estilo” pero el estilo no se pierde si se cultiva. Yo lo cultivo y lo hago crecer. Gracias por darme esta oportunidad.

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